Skyscrapers At Nimmerland
» Glass lullaby ♥
Don't hurt yourself fixing what's broken




posted : miércoles, 29 de junio de 2011
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«Lo lindo de tener a que aferrarse,
lo malo de que sea un recuerdo.»

Si me dieran una moneda por cada momento en mi vida en que me he sentido así. Ya saben, con esta sensación en el pecho atormentada.
Patética. Sola. ¿Qué mas, mi querida reina del drama? Oh claro, esa dulce manía de tomarte todo enserio.
— Dices que no te has enamorado, jamás.
— No, nunca. Solo una relación con alguien, pero duró poco y no significó mucho. Todo terminó extrañamente bien.
No sé ni porqué vengo a la psicóloga, si no hago más que mentirle. Me pregunto si se dará cuenta. O si al menos lo sospecha. Pero sé que tengo derecho a no compartir nada.
Eso no me ayuda, si ayuda es lo que estoy buscando. Pero vamos, ¿ayuda? ¿Enserio? Tengo orgullo, no puedo aceptarla.
Que hipócrita.
— ¿Son amigos?
— Algo así.
Tal vez no sea lo que espera, pero no hay nada más que pueda responderle. Ni yo misma lo sé, ni quiero averiguarlo. Hay cosas dentro de mí que he preferido ignorar desde hace ya un tiempo.
— ¿Y tu familia?
— Bien, gracias. Mamá llama cada semana. Papá cada mes. Mi hermano está por terminar el sexto grado y mi abuela aún escribe. Oh, se refiere a mi relación con ellos… bien veamos… bastante normal.
Si normal entra dentro del concepto: “Verdaderamente no sé como contarles mis problemas” por supuesto, una relación completamente normal.
— ¿Tus estudios?
—Oh, son geniales. Amo lo que hago. Realmente lo amo.
Bien, no mentí esta vez. Vaya se siente bien no hacerlo.
—No puedo hacer nada si no te abres un poco más.
Ah diablos. Ya se dio cuenta. Bien, tal vez haya algo que pueda compartir…
— Creo que me gusta recordar mucho el pasado. Y aferrarlo a mí.
Le están brillando los ojos, si… sabía que eso la animaría.
— Ya sabe, como que, idealizo sobre mi pasado. Como si fuera un paraíso. Y luego me siento mal acerca de los recuerdos, porque solo son eso, recuerdos. Entonces termino dándome la culpa a mí misma y todo termina en yo, mis lágrimas y un kilo de helado de canela. Y limón. Dios, amo esa combinación es tan increíble.
Pobre chica, creo que ya le he perturbado más de lo que podía. Pero no me he puesto a llorar. Con los años una aprende que hay lugares para no hacerlo. Éste es uno de ellos.
Mi almohada… es otra historia.