
Cuando creemos en cosas Annie, nos hundimos como el Titanic.
Y recordamos que hay razones por las cuales la presencia de unos cuantos se convierte en ausencia
Puedes jugar conmigo a las escondidas, nadie te vera salir ni entrar
Estaremos a salvo las dos en una bola de cristal que nadie puede atravesar
Las veces que he soñado con su rostro, se van a haciendo cada vez más irreales
Las veces que he jugado con mis pensamientos se escapan entre mis oídos.
Para descifrar códigos, usamos nuestro sentido común.
Para controlar nuestra ira, contamos hasta que el aire deja de entrar con fuerza a nuestros pulmones
Hoy te confieso, no siento igual que ayer.
Ni creo que vuelva a sentir.
Te confieso que creo en una frase para dos, pero no puedo decir que lo hago.
Annie, yo quiero aprender a creer, lástima que nadie me haya enseñado cómo hacerlo aún.
De mis alas no verás salir nada más que sueños escondidos entre palabras de la conciencia debajo de mi garganta.
A veces es mejor así…
Se llama máscara de porcelana. Cuidado, no vayas a dejar que se rompa.
Todo estará perdido si sucede…